Más de tres años después de que Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania, el Kremlin mantiene un control estricto sobre las narrativas internas que se transmiten a la sociedad rusa, pero también refuerza su arsenal legislativo como herramienta para silenciar las voces disidentes.
Para explorar cómo los rusos perciben e interpretan la guerra, la trayectoria de su país y Occidente, Carnegie europa sostuvo una Charla informal con Alexander Baunov, investigador principal y editor en jefe del Centro Carnegie Rusia Eurasia, y Olga Oliker, Director de programa para Europa y Asia Central del International Crisis Group. El evento, titulado “El frente interno de Rusia: perspectivas más allá de la línea del Kremlin” tuvo lugar en las instalaciones de Carnegie Europe en Bruselas el 26 de junio.
“La sociedad rusa dista mucho de ser monolítica”, afirmó Baunov. Antiguos miembros del régimen, figuras de la oposición y ciudadanos comunes expresan perspectivas divergentes que revelan un panorama complejo del estado de ánimo, la resiliencia y el rumbo del país.
Las sanciones occidentales no han afectado la vida cotidiana de los rusos. El país es soberano y autosuficiente, no hay escasez en los supermercados, la vida cultural está tan activa como antes de la guerra, y los problemas existentes de los que podrían quejarse no están relacionados con el conflicto. El patriotismo del pueblo permanece intacto en su esencia, pero se expresa en narrativas que no deben necesariamente equipararse con un apoyo al régimen de Putin y sus decisiones políticas —enfatizó Baunov—.
Su análisis de las percepciones del pueblo ruso sobre la guerra, la seguridad, la paz, las sanciones, la OTAN, los europeos, el presidente Trump y los EE. UU. siguió de cerca los resultados de una encuesta reciente realizada por El Centro Analítico Levada (Levada-Center)
Investigación de la opinión pública en medio de la represión
Levada, una institución analítica independiente, sigue siendo una de las pocas fuentes fiables que mide regularmente la opinión pública en Rusia. A pesar de la creciente presión de las autoridades, el centro continúa utilizando diversos métodos de recopilación de datos, como encuestas puerta a puerta, cuestionarios en línea, entrevistas telefónicas y grupos focales. Esta metodología permite obtener hallazgos representativos respaldados por análisis estadísticos y el seguimiento de series temporales. En el contexto de un régimen autocrático y represivo, la representación que Levada hace de la sociedad rusa en temas delicados tiene sus limitaciones, pero la institución es conocida por su profesionalidad y credibilidad dentro de su ámbito de libertad.
Los datos de la investigación del Levada-Center a partir del año 2025 están disponibles AQUÍ.
Sanciones: más simbólicas que impactantes
Curiosamente, alrededor de dos tercios de los encuestados afirman que las sanciones occidentales no han afectado su vida cotidiana. Una abrumadora mayoría cree que las sanciones se dirigen a los líderes del país, no a su población. A menudo, las sanciones se perciben más como actos de hostilidad externa que como una presión genuina. Más de la mitad de los encuestados incluso cree que las sanciones podrían fortalecer a Rusia al fomentar el desarrollo interno. Una parte significativa de la población sigue apoyando la política exterior del Kremlin, independientemente de la presión externa.
Occidente, Estados Unidos y la “esperanza” en Trump
La actitud rusa hacia Estados Unidos ha cambiado. Si bien dos tercios de los encuestados aún consideran que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia son deficientes, la percepción pública ha mejorado ligeramente gracias a las conversaciones diplomáticas en curso. En un contexto de desaprobación generalizada hacia Joe Biden, muchos consideran a Donald Trump como una figura capaz de restablecer el diálogo con Moscú. Casi la mitad de los encuestados cree que la elección de Trump podría mejorar las relaciones bilaterales. Más de la mitad apoya la ampliación de los lazos con Occidente, lo que indica que el aislacionismo no ha arraigado plenamente entre la población en general, a pesar de la retórica oficial.
Guerra y paz: apoyo al ejército, pero fatiga ante el conflicto
El público ruso mantiene un interés constante en el conflicto en Ucrania, y aproximadamente la mitad de los encuestados sigue de cerca los acontecimientos. La mayoría apoya las acciones del ejército ruso y cree que la "operación militar especial" se está desarrollando con éxito. Sin embargo, más de la mitad también apoya la transición a las conversaciones de paz, principalmente para salvar vidas.
Cabe destacar que aproximadamente un tercio de los encuestados está a favor de continuar las operaciones militares, impulsados por el deseo de "terminar lo empezado". Entre las condiciones preferidas para un acuerdo de paz, los encuestados citan con mayor frecuencia el intercambio de prisioneros, la protección de las poblaciones rusoparlantes en Ucrania y la preservación del estatus de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Por el contrario, la posible adhesión de Ucrania a la OTAN y la devolución de los territorios ocupados por Rusia se consideran concesiones inaceptables.
Estado de ánimo interno: optimismo cauteloso y apoyo estable a las autoridades
En febrero de 2025, la opinión pública rusa había mejorado ligeramente en comparación con meses anteriores. La mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes y los políticamente leales, valoraban positivamente la situación actual del país. El índice de aprobación del gobierno se mantuvo consistentemente alto. Si las elecciones a la Duma Estatal se hubieran celebrado en ese momento, el partido gobernante, Rusia Unida, habría obtenido más de la mitad de los votos. El Partido Liberal Democrático (LDPR) y el Partido Comunista (KPRF) obtendrían alrededor del 10% cada uno, mientras que Rusia Justa y Nuevo Pueblo obtendrían alrededor del 5% cada uno.
De cara a 2026, la mayoría de los encuestados se muestran optimistas, sobre todo los jóvenes. En cambio, los ciudadanos mayores y opositores tienden a expresar opiniones más pesimistas sobre el futuro del país.
Conclusión
A pesar de la omnipresente propaganda estatal, la sociedad rusa no es homogénea ni completamente leal. Los estudios de opinión pública revelan un panorama complejo: el amplio apoyo a las autoridades y a la acción militar coexiste con el cansancio bélico y la disposición a negociar. Las opiniones sobre las sanciones y Occidente son igualmente diversas: los rusos, en general, no se sienten personalmente amenazados, pero muchos expresan el deseo de restablecer las relaciones normales. Estas dinámicas internas serán cruciales para determinar cómo... Kremlin realiza sus próximos movimientos, tanto a nivel nacional como global.
