La pregunta de por qué los humanos se besan sigue siendo uno de los grandes misterios evolutivos.
¿Por qué la evolución ha preservado este hábito aparentemente impráctico, incluso arriesgado? ¿Y por qué está completamente ausente en algunas culturas?
El último estudio científico, publicado en la revista Evolution and Human Behavior, aporta algunas respuestas y arroja luz sobre los orígenes antiguos de los besos.
Según el equipo de científicos dirigido por la bióloga evolutiva Dra. Matilda Brindle, el beso probablemente apareció entre los ancestros comunes de los grandes simios hace entre 21.5 y 16.9 millones de años.
Primates como los chimpancés, los bonobos e incluso nuestros parientes extintos, los neandertales, probablemente practicaban un comportamiento similar.
Según estudios, los primeros besos de la humanidad se registraron hace 4,500 años en Mesopotamia y el Antiguo Egipto.
Sin embargo, siguen siendo un “rompecabezas evolutivo” porque conllevan altos riesgos, como la transmisión de enfermedades, sin ofrecer ninguna ventaja evidente, explica el Dr. Brindle.
Es un fenómeno tanto biológico como cultural, un comportamiento que activa los sentidos del cuerpo y tiene un claro origen evolutivo.
Sin embargo, el estudio no revela por qué ni cómo evolucionó, señala.
Un estudio antropológico que abarcó 168 culturas de todo el mundo reveló que el beso romántico solo está presente en aproximadamente el 46 % de ellas. Es decir, en más de la mitad de las sociedades humanas está ausente o presenta formas completamente diferentes de expresar la intimidad.
¿Qué hace realmente el beso?
Existen varias hipótesis científicas y todas tienen sus argumentos:
1. Evaluación del socio:
Al besarnos, intercambiamos oligoelementos de la saliva de la otra persona, incluyendo bacterias y moléculas que pueden ayudar a evaluar su sistema inmunitario y su salud general. Esta "señal" puede servir como una prueba biológica de compatibilidad.
2. Vínculo social y emocional:
Besar estimula la liberación de “hormonas de la felicidad”, como la oxitocina y la dopamina, que mejoran los sentimientos de cercanía y confianza entre la pareja.
De esta forma, ayuda a sostener a la pareja en un momento en el que las relaciones a largo plazo son evolutivamente valiosas, especialmente para la crianza de los hijos y la cooperación social, y también provoca una respuesta eufórica o estimulación sexual.
3. Comunicación social:
Diferentes culturas utilizan el beso de muchas maneras: no sólo de forma romántica, sino también como saludo, señal de respeto o incluso un ritual tradicional.
El estudio del Dr. Bindl abre el camino para futuras investigaciones en humanos y otros primates que exploren las diferencias más sutiles en el comportamiento al besar, incluyendo preguntas sobre a quién elige besar una persona y cómo. Si bien la ciencia nos proporciona cada vez más datos, el significado real del beso sigue siendo en gran medida un misterio.
También es interesante que para hombres y mujeres, besar tiene significados diferentes.
Mientras que para los hombres un beso largo e intenso es el preludio de la intimidad, las mujeres necesitan muchos más besos para lograr el mismo efecto.
Las mujeres, a diferencia de los hombres, dicen que un beso puede cambiar su decisión de iniciar o continuar una relación: solo el 31% de los participantes continuaría la relación si el primer beso no fuera perfecto.
Según los científicos, para las mujeres, besarse con más frecuencia funciona como una “evaluación biológica y emocional” subconsciente: una forma de detectar la química, la compatibilidad e incluso la posible idoneidad genética de una pareja.
Foto ilustrativa de: https://www.pexels.com/photo/silhouette-photo-of-man-and-woman-kissing-1600128/
