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Buena hidratación para la prevención de enfermedades urológicas.

El agua es un entorno vital en el que tienen lugar todos los procesos bioquímicos de los organismos vivos. Desde el punto de vista de los riñones, desempeña un papel fundamental, ya que...

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Buena hidratación para la prevención de enfermedades urológicas.

El agua es un entorno vital donde se desarrollan todos los procesos bioquímicos de los organismos vivos. Desde el punto de vista de los riñones, desempeña un papel fundamental, ya que son el filtro natural del cuerpo: purifican la sangre, regulan la cantidad de líquidos y electrolitos, y eliminan sustancias innecesarias a través de la orina. Para que puedan realizar esta función eficazmente, es necesaria una ingesta suficiente de líquidos. Cuando una persona consume suficiente agua, la orina se diluye, lo que ayuda a eliminar sales, toxinas y productos metabólicos, y reduce el riesgo de que se acumulen en el organismo.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando no consumimos suficiente agua?

Con una ingesta insuficiente de agua, la orina se vuelve más concentrada, oscura y contiene mayores cantidades de sales y sustancias de desecho. Esto aumenta el riesgo de cálculos renales, infecciones del tracto urinario y dificultad para eliminar los productos metabólicos que deben ser eliminados del cuerpo. Cuando este proceso se prolonga, los riñones comienzan a trabajar bajo mayor carga y no pueden mantener de forma óptima el equilibrio hidroelectrolítico. Esto puede provocar la retención de toxinas y una eliminación más lenta de sustancias nocivas del cuerpo. Las personas suelen experimentar los primeros signos de deshidratación a través de síntomas comunes como orina oscura, mal aliento y mal sabor de boca, sequedad bucal, fatiga, dolor de cabeza y disminución de la concentración. Con una falta prolongada de líquidos, también pueden aparecer sensación de debilidad, mareos o infecciones del tracto urinario más frecuentes. Por lo tanto, la ingesta regular de suficiente agua, especialmente agua mineral de alta calidad, es una de las formas más sencillas de prevenir diversas enfermedades urológicas: ayuda a diluir la orina, facilita la eliminación de productos de desecho y reduce el riesgo de formación de cristales y cálculos renales. Siempre aconsejo a mis pacientes que mantengan una ingesta óptima de líquidos (unos 30 ml por kilogramo de peso corporal), una fórmula sencilla pero fundamental para el correcto funcionamiento del sistema urinario y para nuestra salud en general. La forma más fácil de saber si estamos bien hidratados es por el color de la orina: si es clara o ligeramente amarilla, todo está bien; pero si es de un color amarillo pajizo intenso o naranja, es señal de deshidratación. En estos casos, un buen consejo es beber al menos dos o tres vasos de agua en poco tiempo.

Las aguas minerales disponibles en el mercado difieren en su composición mineral y grado de mineralización. ¿Qué significa esto y por qué es importante para la salud renal?

Las aguas con diferente composición mineral disponibles en el mercado presentan distintos grados de mineralización. Cabe destacar que las aguas con mayor mineralización aportan más minerales, pero no son adecuadas para el consumo diario en grandes cantidades, ya que pueden sobrecargar los riñones y provocar una ingesta excesiva de ciertas sales. Por lo tanto, estas aguas suelen recomendarse para tratamientos cortos o para afecciones específicas. En cambio, las aguas con una composición mineral más equilibrada y menor son más adecuadas para la hidratación diaria, ya que proporcionan los líquidos necesarios y cantidades moderadas de minerales sin sobrecargar el sistema excretor.

¿Qué características debe tener un agua mineral para ser apta para la hidratación diaria?

Las aguas adecuadas suelen contener minerales beneficiosos como calcio y magnesio en cantidades moderadas, tienen un bajo contenido de sodio y suficientes hidrocarbonatos, que favorecen el equilibrio ácido-base del organismo. Lo más importante es que el agua propicie una buena hidratación y ayude a diluir la orina, lo que reduce el riesgo de cálculos renales y contribuye al correcto funcionamiento del sistema excretor. Por ello, se recomienda el consumo diario de aguas minerales naturales con un perfil mineral suave y equilibrado.

¿Qué minerales presentes en el agua son los más importantes para el organismo y cómo afectan a los riñones y al sistema excretor?

Los minerales más importantes del agua para el cuerpo humano son el calcio, el magnesio, el sodio, el potasio y los bicarbonatos, ya que participan en el mantenimiento del equilibrio hídrico y electrolítico y favorecen el funcionamiento celular normal. El magnesio y los bicarbonatos son de particular importancia, pues contribuyen a la alcalinización de la orina y pueden reducir el riesgo de cálculos renales de oxalato. El calcio también es un mineral importante para los huesos y el metabolismo, pero es recomendable consumirlo en cantidades moderadas en el agua que se ingiere a diario. El sodio afecta la retención de líquidos y la presión arterial, por lo que las aguas con menor contenido de sodio son más adecuadas para el consumo regular. Cuando la composición mineral está equilibrada, el agua no solo calma la sed, sino que también favorece el correcto funcionamiento de los riñones y la desintoxicación natural del organismo a través del sistema excretor.

¿Importa el pH del agua mineral y cómo afectan las aguas alcalinas al cuerpo y al tracto urinario?

La etiqueta de pH del agua mineral indica si es más ácida o más alcalina, lo que influye en el equilibrio ácido-base del organismo. Las aguas minerales alcalinas, que contienen más hidrocarbonatos y tienen un pH más elevado (entre 9 y 9.5), ayudan a neutralizar el exceso de acidez y tienen un efecto beneficioso sobre los sistemas digestivo y excretor. El consumo de estas aguas puede contribuir a una ligera alcalinización de la orina, lo que en algunas personas reduce el riesgo de cálculos renales de urato y ácido úrico y facilita la evacuación urinaria. Además, las aguas alcalinas pueden ayudar a disolver mejor algunos productos de desecho metabólico que los riñones deben eliminar del cuerpo. Esto contribuye a una filtración más eficiente y reduce la carga sobre el sistema excretor. Sin embargo, es importante consumir agua como parte de una hidratación diaria equilibrada, ya que lo más importante para la salud renal sigue siendo una ingesta suficiente de líquidos y mantener una orina bien diluida.

¿Cómo pueden las personas orientarse entre la variedad de aguas minerales que hay en el mercado? ¿Qué es lo más importante en lo que fijarse en la etiqueta?

Al elegir agua mineral, debemos prestar atención a la etiqueta, que indica la composición mineral y la mineralización total. Esto muestra la cantidad de minerales disueltos que contiene y si es apta para el consumo diario. Para una ingesta regular, es recomendable optar por aguas con una mineralización baja a moderada y una composición equilibrada: cantidades moderadas de calcio y magnesio, bajo contenido de sodio y presencia de bicarbonatos. También es útil observar el pH del agua, ya que las aguas ligeramente alcalinas pueden contribuir al equilibrio ácido-base del organismo. Desde mi especialidad, lo más importante es que el agua favorezca una buena hidratación y no sobrecargue innecesariamente los riñones, ya que la ingesta regular de agua mineral adecuada ayuda a mantener el funcionamiento normal del sistema urinario y reduce el riesgo de formación de cálculos renales e infecciones del tracto urinario.

Foto ilustrativa de Dmytro Kormylets: https://www.pexels.com/photo/grayscale-photo-of-a-woman-near-a-glass-of-water-12633075/