Por Thierry Valle
Bruselas (1 de mayo de 2026) — El mapamundi que cuelga en la pared de un aula o en una sala de la ONU se percibe generalmente como una fuente de información neutral, una simple herramienta de navegación. ¿Quién, al verlo, sospecharía que en la era de los satélites, este mapamundi todavía se basa en las mediciones de Gerardus Mercator, quien en 1569 dibujó el mapamundi que conocemos hoy?
1569–2026: la persistencia de un error geográfico
La República de Togo se prepara para presentar una resolución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de modificar el mapa mundial. Se espera que el texto, propuesto por la delegación permanente de Togo ante la ONU y respaldado por varios Estados miembros de la Unión Africana —entre ellos Ghana, Senegal y Sudáfrica—, se presente durante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General, que se inaugura en septiembre de 2026. Esta iniciativa nos recuerda que la cartografía rara vez es una mera cuestión geográfica; se trata de una importante declaración política.
Al desafiar el dominio histórico de la proyección de Mercator, Togo busca corregir una distorsión visual que, durante varios siglos, no solo ha disminuido la realidad física del continente africano, sino también el lugar que ocupan los africanos y las personas de ascendencia africana en la narrativa mundial.
Esta iniciativa, que ha suscitado un acalorado debate en los medios de comunicación y en los círculos diplomáticos africanos, pretende sustituir el mapa estándar actual —la proyección de Mercator— por una representación que refleje la verdadera extensión de los continentes. El argumento subyacente es sencillo pero profundo: el mapa que se utiliza actualmente no muestra el continente africano tal como es en realidad, sino como lo percibieron los navegantes y colonialistas europeos del siglo XVI. Para Togo y sus aliados, corregir este mapa es una cuestión de justicia geopolítica y un reconocimiento de la verdad geográfica.
Del racismo científico a la distorsión visual
Para comprender la importancia de la propuesta de Togo, debemos remontarnos a la historia de la geografía. En 1569, el geógrafo flamenco Gerardus Mercator ideó una proyección cilíndrica que revolucionó la navegación. Al representar las líneas de rumbo constante como segmentos rectos, su mapa permitió a los marineros trazar una ruta directa a través del océano. Fue un triunfo del ingenio europeo.
Sin embargo, la desventaja matemática de la proyección de Mercator es la distorsión del tamaño. En este mapa, Groenlandia —que tiene aproximadamente el tamaño de la República Democrática del Congo— parece tener casi el mismo tamaño que todo el continente africano, y Europa aparece considerablemente más grande de lo que realmente es.
Esta distorsión visual reflejaba la cosmovisión del siglo XVI.
En el siglo XIX, la era de la revolución industrial y científica en Europa, la evolución del mapamundi no experimentó una revolución.
¿Refleja este descuido la escasa atención prestada en aquel momento a la cuestión de la soberanía del continente africano?
De hecho, el siglo XIX fue también el siglo de las teorías pseudocientíficas occidentales sobre la jerarquía racial.
En 1839, Samuel George Morton, médico y naturalista estadounidense, publicó Cranea Americana, una obra controvertida que intentaba establecer una jerarquía de razas basada en el tamaño del cráneo. Morton, como muchos pensadores europeos de su época, buscaba demostrar la superioridad intelectual de la raza caucásica mediante mediciones biológicas. La coexistencia de estas pseudociencias con el uso continuado de la proyección de Mercator no es casual: ambas forman parte del mismo sistema de clasificación en el que Europa sirve de referencia y el resto del mundo se mide en relación con ella.
Moldear la percepción, moldear el poder
Hoy, cuando el mundo se enfrenta a un resurgimiento de las ideologías de extrema derecha y a un repliegue hacia identidades nacionales estrechas, este sesgo cartográfico de larga data ya no es aceptable.
Los movimientos antirracistas y por los derechos civiles, desde Black Lives Matter en Estados Unidos hasta las luchas contra la violencia policial en Europa, luchan por reivindicar un espacio —tanto físico como simbólico— en sociedades que durante mucho tiempo los han marginado. En junio de 2020, la estatua del traficante de esclavos Edward Colston fue arrojada al agua en Bristol; en 2021, la Comisión Europea reconoció el racismo sistémico dentro de sus instituciones. Estas victorias parciales demuestran que la representación física de las jerarquías puede deconstruirse.
Hoy en día, la supuesta pequeñez de África en la proyección de Mercator refuerza, casi inconscientemente, la percepción de los pueblos africanos como "otros". Valida visualmente las políticas excluyentes que están resurgiendo en la escena política.
Al minimizar visualmente el continente africano durante los últimos 500 años, Occidente ha disminuido, metafóricamente, la humanidad de quienes son originarios de él.
La estrategia diplomática de Togo argumenta que esto no es meramente una cuestión técnica. La percepción moldea las políticas. Si una generación de responsables políticos se acostumbra a ver a África como físicamente más pequeña que Europa o Norteamérica, esto refuerza inconscientemente la idea de una menor importancia. Proyecciones como la de Gall-Peters u otros mapas de igual área —como la de Mollweide o la de authaGraph, desarrollada en Japón— muestran a África en su verdadera escala colosal. Se trata de una corrección visual impactante que exige una reevaluación de las ideas preconcebidas del lector.
«No hay jerarquía de atrocidades», sino una jerarquía geográfica.
Esta iniciativa surge en un momento particularmente delicado de las relaciones diplomáticas entre el Norte y el Sur. Coincide con la resolución de marzo de 2026 sobre la trata transatlántica de esclavos, en la que un número significativo de naciones occidentales, incluida Francia, optaron por abstenerse.
Cabe establecer un paralelismo significativo: cuando Francia y otros estados europeos se abstuvieron en la resolución sobre la esclavitud, alegaron tecnicismos legales relacionados con la definición de los delitos, argumentando en contra de una «jerarquía de atrocidades». Sostuvieron que el sufrimiento no puede clasificarse.
Sin embargo, mantener la proyección de Mercator como estándar obliga al mundo a adherirse a una «jerarquía geográfica» que sugiere una reticencia a desmantelar las estructuras de dominación, ya sean morales o espaciales. No es que ambas decisiones partan de la misma intención; simplemente producen el mismo efecto: África es reconocida como víctima en el discurso, pero permanece marginada en las representaciones.
Esto representa una contradicción crucial. Por un lado, África se sitúa a la vanguardia de las víctimas de crímenes de lesa humanidad; por otro, se la minimiza visualmente.
Una oportunidad para que Francia reoriente su postura diplomática.
Para Francia, en particular, esta nueva resolución representa una oportunidad diplomática única. Tras haber recibido críticas de sus propios territorios de ultramar y de sus socios africanos por abstenerse en la votación sobre la esclavitud, París tiene ahora la oportunidad de demostrar un cambio de perspectiva.
Apoyar la resolución de Togo de adoptar un mapa más preciso sería un gesto concreto por parte de Francia, que demostraría su voluntad de ver el mundo desde la perspectiva de la justicia, en lugar de hacerlo desde la de la costumbre histórica o la nostalgia colonial.
Se trata de una oportunidad para alinear el "universalismo" que Francia tanto valora con la realidad física del mundo en el que vive.
Al votar a favor de ampliar la presencia de África en el mapa mundial, Francia y otras naciones occidentales darían un paso simbólico hacia el aumento del espacio que se concede a las voces africanas en la gobernanza global.
Así, el mapa se convierte en un símbolo de justicia.
Los mapas son herramientas de poder. Definen lo que es central y lo que es periférico.
Mientras la delegación togolesa se prepara para presentar este texto, la atención del continente africano y de la diáspora estará puesta en él. Se espera que Francia y las demás naciones que perdieron la oportunidad de reconocer plenamente los crímenes históricos del pasado no desaprovechen esta nueva oportunidad para devolver al continente africano el lugar que le corresponde.
Corregir el mapa no alterará las fronteras ni los recursos sobre el terreno. No se trata de transformar la geografía física, sino la geografía mental: la forma en que percibimos la importancia relativa de los pueblos y los territorios. En un mundo donde la justicia a menudo se ve obstaculizada por la burocracia y oscurecida por tecnicismos, y donde la retórica de extrema derecha busca resucitar los fantasmas de teorías pseudorraciales de siglos pasados, un cambio de perspectiva en el mapa mundial constituiría un significativo acto simbólico de reparación.
Es hora de que haya mapas mundiales en todas las paredes del planeta que representen el mundo en sus proporciones reales, para que cada ciudadano de este mundo pueda encontrar el lugar que le corresponde en él.
Fuentes
Agencia Anadolu (AA), 'Togo abogará por una representación cartográfica más precisa de África en la ONU', 16 de abril de 2026. URL: https://www.aa.com.tr/fr/afrique/le-togo-defendra-a-l-onu-une-representation-cartographique-plus-fidele-de-l-afrique/3916790
Pouvoirs d'Afrique, “Cartografía mundial: la Unión Africana encarga a Togo la corrección del mapa mundial en la ONU”, 7 de abril de 2026. URL: https://pouvoirsafrique.com/article/3941/bcartographie-mondiale-lunion-africaine-mandate-le-togo-b
Mali Actu, “África: el mapa mundial finalmente corregido en la ONU para lograr justicia histórica”, abril de 2026. URL: https://maliactu.net/afrique-la-carte-du-monde-enfin-corrigee-a-l-onu-pour-une-justice-historique/
Yeni Şafak, “ONU: Togo aboga por una mejor cartografía de África”, abril de 2026. URL: https://www.yenisafak.com/fr/international/onu-le-togo-defend-une-meilleure-cartographie-de-lafrique-55887
Travel Card Journal, “En la ONU, Togo aboga por un nuevo mapa mundial: África en busca del lugar que le corresponde”, abril de 2026. URL: https://travelcardjournal.com/a-lonu-le-togo-defend-une-nouvelle-carte-du-monde-lafrique-en-quete-de-sa-juste-place/
AIP (Agencia de Prensa de Costa de Marfil), “Togo abogará por una representación cartográfica más precisa de África en la ONU”, 16 de abril de 2026. URL: https://www.aip.ci/electionpresidentielle2025/article.php?id=352610
Prémices Média, “Nuevo mapa mundial: Togo a la vanguardia en la corrección de distorsiones sobre África”, abril de 2026. URL: https://premicesmedia.com/nouvelle-carte-du-monde-le-togo-en-premiere-ligne-pour-corriger-les-distorsions-sur-lafrique/
Cuenta oficial X (Twitter) de la diplomacia togolesa (@DiplomatieTogo), publicación del 19 de abril de 2026. URL: https://x.com/DiplomatieTogo/status/2047617024168231096
Mali Actu, «La Unión Africana insta a la ONU a adoptar un nuevo mapa mundial para restaurar el tamaño real de África», abril de 2026. URL: https://maliactu.net/lunion-africaine-pousse-lonu-a-adopter-une-nouvelle-carte-du-monde-pour-retablir-la-vraie-taille-de-lafrique/
