Morales continuó: “Las iglesias también pueden llegar a zonas remotas del territorio donde otras organizaciones no pueden mantener una presencia, pero como organizaciones religiosas, no podemos reemplazar ni sustituir al Estado ni a otras organizaciones internacionales. Es necesario fortalecer los sistemas públicos responsables para promover políticas sostenibles y garantizar la dignidad de los migrantes que traen esperanza a las comunidades que los acogen”.
Las organizaciones religiosas son socios clave, pero no sustituyen, una respuesta integral y coherente de toda la sociedad para el apoyo, la integración y la inclusión de los migrantes. El acceso a los derechos no debe depender de la existencia de organizaciones solidarias, sino que debe estar garantizado directamente por sistemas públicos responsables.
Para la reverenda Sonia Skupch, secretaria regional de la Federación Luterana Mundial para América Latina, el Caribe y América del Norte, el foro representó una oportunidad vital para establecer redes de colaboración, fortalecer las alianzas y alcanzar los objetivos del Pacto Mundial. «Hemos podido dialogar con representantes de gobiernos, funcionarios de la ONU y organizaciones de la sociedad civil», señaló. «He observado cómo se valora la voz de las iglesias, tanto por su presencia local como por ser socios de confianza», concluyó.
