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La forma irregular de los pepinos es un signo de deficiencia nutricional.

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La forma irregular de los pepinos es un signo de deficiencia nutricional.

Los pepinos son un cultivo que requiere cuidados regulares. A menudo, al inicio de la temporada, la cosecha es abundante y corresponde a las características varietales específicas, pero en medio de ella surgen sorpresas desagradables. La fructificación disminuye rápidamente y, en lugar de pepinos perfectos, aparecen pepinos con formas irregulares y extrañas.

Esto suele empezar a ocurrir en julio (quizás incluso antes), cuando los pepinos consumen gran parte de los nutrientes del suelo. Las hojas también suelen cambiar de color y forma: se aclaran y se inclinan hacia abajo.

Los pepinos son una auténtica maravilla entre las hortalizas. Desde que adquieren color hasta que están listos para la cosecha, solo transcurren unos pocos días, y si las plantas sufren algún estrés durante este periodo, los frutos empiezan a deformarse inmediatamente.

Esta situación se puede corregir rápidamente, pero debemos aprender a interpretar correctamente las señales que dan los pepinos al cambiar de forma.

La deficiencia de potasio

Si los pepinos comienzan a estrecharse hacia el tallo y a ensancharse hacia la punta, adquiriendo forma de pera (o de bombilla), las plantas están dando la voz de alarma ante una grave deficiencia de potasio. Este elemento es fundamental para la correcta distribución de la humedad en las plantas y el desarrollo de los frutos.

La aplicación de sulfato de potasio solucionará rápidamente el problema. La fertilización foliar ofrece resultados en tan solo 1-2 días, mientras que la fertilización radicular proporciona resultados a más largo plazo. Se necesita una cucharada de sulfato de potasio por cada 10 litros de agua, distribuyéndola uniformemente sobre tierra húmeda. El potasio restaurará la forma cilíndrica correcta de los pepinos y los hará más crujientes.

Deficiencia de nitrógeno

Aquí la situación es diametralmente opuesta: los pepinos se hinchan hacia el tallo, mientras que la punta es puntiaguda, pálida y a menudo curvada en forma de gancho. Esto es una clara señal de deficiencia de nitrógeno.

Es el miedo a los nitratos lo que nos lleva a excluir por completo el nitrógeno de la alimentación del pepino, pero esto es un error fatal. Es un cultivo que necesita este elemento hasta el final de la temporada, ya que constantemente crecen hojas nuevas que reemplazan a las viejas.

Para corregir la situación, se utilizan dosis mínimas de nitrógeno: una cucharadita de urea por cada 10 litros de agua restaurará de forma rápida y suave la forma cilíndrica de los pepinos. Esta fertilización también puede realizarse con una infusión de malezas o vermicompost.

Deficiencia de fósforo

Este problema se produce cuando el suelo es alcalino. Esto impide la absorción de fósforo, incluso cuando este está disponible.

Una parte importante de los brotes se desprende, y el resto son muy pequeños, deformados y tienen un regusto amargo. Las hojas son de color verde brillante con un borde marrón.

La falta de oligoelementos, aunque los pepinos necesitan pequeñas cantidades, afecta su desarrollo y fructificación. Para evitarlo, es necesario añadir materia orgánica al suelo con regularidad y utilizar fertilizantes complejos.

Durante la sequía, los pepinos se adelgazan por el centro, se doblan, permanecen mucho más pequeños y amargos, y gran parte de los brotes se caen. Las hojas se ponen amarillas y se secan.

Foto ilustrativa: pexels-daniel-dan-47825192-7543157