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Sábado, febrero 24, 2024
DefensaPor una coexistencia sostenible entre Israel y Palestina

Por una coexistencia sostenible entre Israel y Palestina

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Lahcen Hammouch
Lahcen Hammouchhttps://www.facebook.com/lahcenhammouch
Lahcen Hammouch es periodista. Director General Bruselas-Média. Socióloga por la ULB.

Durante años he hablado como musulmán, pero nunca como islamista. Creo firmemente en la separación entre fe personal y política. El islamismo, al intentar imponer su visión a la sociedad, está en contradicción con los principios de una democracia moderada y un Estado moderno.

Fundado en 1987, el movimiento islamista Hamás surgió en el contexto de la ocupación israelí. Sus inicios estuvieron teñidos de un sentimiento de desesperación y un deseo de defender los derechos del pueblo palestino. Sin embargo, a lo largo de los años, Hamás ha evolucionado hacia un enfoque político más radical, defendiendo una visión excluyente y dogmática.

Hamás tiene muchos objetivos, que van desde la liberación total de Palestina, incluido Israel, hasta el establecimiento de un Estado islámico en Palestina. Hamás se financia a partir de una variedad de fuentes, incluidos donantes individuales, organizaciones benéficas y países que comparten algunas de sus aspiraciones políticas. Los países que apoyan a Hamás incluyen Irán, Qatar y Turquía, que comparten intereses políticos y religiosos similares. Este apoyo financiero y político ha tenido un impacto en el desarrollo del movimiento y ha ayudado a fortalecer sus posiciones.

Los recientes y dramáticos acontecimientos resultantes de los ataques de Hamas han costado la vida a más de mil ciudadanos israelíes, causando dolor y tristeza inconmensurables.

La solución hoy reside en poner fin al dominio absoluto de Hamás. Liberar a los palestinos de las garras del islamismo es crucial si se les quiere dar la oportunidad de expresarse democráticamente. Deben poder elegir entre representantes elegidos democráticamente para entablar un diálogo constructivo y encontrar soluciones pacíficas para la coexistencia con su vecino israelí.

Es imperativo establecer un proceso democrático transparente que garantice la participación de todas las voces palestinas. Esto significa no sólo la libertad de elegir a sus líderes, sino también crear un entorno propicio para un debate abierto y respetuoso. Los palestinos merecen la oportunidad de contribuir activamente a la búsqueda de soluciones duraderas, preservando al mismo tiempo la dignidad y los derechos de cada individuo.

Poner fin al dominio absoluto de Hamás permitirá a los palestinos liberarse de las limitaciones del islamismo político y emprender el camino hacia un futuro democrático y próspero. Este es un paso crucial hacia la construcción de una sociedad basada en la justicia, la tolerancia y el respeto mutuo.

Es hora de que Europa despierte ante esta amenaza, que a largo plazo podría destruir los cimientos de una sociedad moderna y democrática. Debemos trabajar por una paz duradera, basada en el respeto mutuo y la coexistencia pacífica.

Juntos, trabajemos por un futuro en el que Israel y Palestina vivan como buenos vecinos, respetados e independientes, permitiendo a cada individuo practicar su fe con total libertad, contribuyendo al mismo tiempo a la prosperidad y la paz de la región.

Por una visión ilustrada: apoyar a Palestina, discernir el extremismo

Quisiera afirmar mi apoyo a una Palestina libre e independiente, que coexista armoniosamente con sus vecinos. Sin embargo, es crucial hacer una distinción crucial: entre los palestinos, Palestina y el movimiento islamista Hamás. Hamás no representa a Palestina en su totalidad, sino que es un grupo político islamista con un único objetivo: la aniquilación de Israel.

Es innegable que Hamás posee un poder considerable, pero es esencial comprender que este movimiento no refleja las aspiraciones y deseos del pueblo palestino en su conjunto. Por eso es imperativo distinguir entre el Islam como religión espiritual, fuente de fe personal, y el islamismo como proyecto político.

Lamentablemente, en nuestros países de Europa nos enfrentamos a una situación en la que la política y la sociedad civil están infiltradas por influencias que confunden estas dos realidades. Quienes intentamos hacer esta distinción a menudo nos encontramos ante amenazas o condenas.

Es hora de que nuestros países en Europa despierten, muestren discernimiento y promuevan un diálogo ilustrado. Apoyar a Palestina no significa automáticamente apoyar a Hamás. Debemos trabajar por una Palestina libre e independiente que esté abierta a un diálogo constructivo con todos sus vecinos.

Es nuestro deber como ciudadanos promover una visión ilustrada, en la que distingamos entre las aspiraciones legítimas de los palestinos a la independencia y las acciones de un grupo político radical. Así contribuiremos a la búsqueda de una paz justa y duradera en la región.

Diferenciar entre crítica justa y juicio apresurado

Es lamentable que hoy algunos musulmanes se muestren reacios a aceptar cualquier forma de crítica a Hamás. Sin embargo, para un creyente que aprecia su fe y su religión, es inconcebible respaldar actos terroristas, cualquiera que sea su origen.

Hamás, como organización islamista, plantea grandes preocupaciones. Es imperativo reconocer que sus acciones, si bien reivindican una causa, pueden ser profundamente peligrosas, ante todo para los propios palestinos. La realidad es que esta organización utiliza tácticas que ponen en peligro las vidas y los derechos de los palestinos, sin siempre buscar formas pacíficas y constructivas de avanzar hacia una solución equitativa.

Esto no se limita sólo a los palestinos. Hamás tiene un impacto significativo en la percepción del Islam en todo el mundo. Desafortunadamente, puede reforzar estereotipos negativos y generar desconfianza hacia los musulmanes en general. Como tal, se trata de una preocupación que trasciende las fronteras de Palestina y afecta a la comunidad musulmana mundial.

Es crucial que los musulmanes recuerden que la fe en Dios y el amor por su religión no pueden coexistir con la justificación de actos de terrorismo o violencia. El Islam aboga por la paz, la justicia y la compasión para toda la humanidad.

Como creyentes, tenemos la responsabilidad de distinguir entre la legítima defensa de los derechos palestinos y las acciones de una organización que a veces va en contra de los valores fundamentales del Islam. Criticar a Hamás no significa rechazar la causa palestina, sino más bien entablar un diálogo constructivo para encontrar soluciones justas y duraderas.

Es hora de levantarnos y hacer oír nuestra voz en defensa de los verdaderos principios del Islam, los de paz, justicia y convivencia pacífica entre todos los seres humanos.

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